Cerca de 50 personas por jornada participaron en encuentros intergeneracionales para fortalecer la convivencia y la reconstrucción del tejido social. La iniciativa facilita la orientación sobre rutas de atención a víctimas del conflicto armado y coordina acciones con la Unidad para las Víctimas.
Redacción periodística
Con el objetivo de fortalecer la reconstrucción de la memoria colectiva, promover la protección de los derechos humanos y honrar a las víctimas del conflicto armado interno, la Gobernación del Magdalena adelantó una serie de talleres pedagógicos y participativos en los municipios de Ciénaga y Zona Bananera.
La estrategia, implementada bajo el liderazgo de la gobernadora Margarita Guerra a través de la Alta Consejería para la Paz y los Derechos Humanos, contó con la asistencia de comunidades reconocidas formalmente como sujetos de reparación colectiva. Las jornadas buscaron crear espacios de reflexión sobre la historia territorial, las tradiciones locales y la preservación de las manifestaciones culturales sin incurrir en procesos de revictimización.
Diálogo intergeneracional y reconstrucción del tejido social
Las actividades registraron una convocatoria aproximada de 50 participantes por jornada, logrando integrar a adultos, niños, niñas y adolescentes. Durante las sesiones, las comunidades compartieron relatos e identidades culturales que han transformado la dinamización social de la región a lo largo de las últimas décadas.
Entre los pasajes evocados por los asistentes se destacaron las vivencias cotidianas vinculadas a las cuencas hídricas locales, las dinámicas de encuentro comunitario y los cambios en la percepción de seguridad territorial con el paso del tiempo.
La facilitación de estos encuentros estuvo a cargo de Carla Carrillo López, abogada del área de Derechos Humanos de la Alta Consejería para la Paz y los Derechos Humanos, quien se desplazó a diversos corregimientos de la Zona Bananera para liderar las metodologías participativas.
«Fue muy enriquecedor conocer la historia de cada uno de los sujetos de reparación colectiva. A través de los talleres, las personas recordaron sus costumbres, sus tradiciones y compartieron lo que han vivido después de ser víctimas. Procuramos desarrollar estas actividades sin revictimizar a los participantes, escuchando sus historias con respeto y reconociendo el valor de su memoria», puntualizó Carrillo López.
Atención institucional y orientación a víctimas
Además del componente de memoria histórica y diálogo intergeneracional, los talleres funcionaron como un canal directo para recepcionar inquietudes respecto a la oferta institucional y los procesos de atención integral.
Durante las jornadas se brindó orientación clara sobre las rutas de prevención y respuesta ante eventuales situaciones de violencia. En ese marco, la Alta Consejería para la Paz y los Derechos Humanos ratificó su función de enlace interinstitucional con la Unidad para las Víctimas, buscando agilizar el acceso de la población damnificada a la oferta estatal correspondiente.




